martes, 17 de enero de 2012

En casa de Joe

Ya teníamos gana de comernos unas hamburguesas en el gran café de Joe. Una gran historia hay detrás de este pequeño local.Una historia de saber vivir y saber cambiar el rumbo de la vida de una manera inteligente. Pedimos mesa para tres y mientras hacíamos tiempo en un local abarrotado, la cebada y el trigo en estado liquido nos dejaba suave el cuerpo . Compartir mesa con gente grande es motivo de satisfacción y si además esos dos grandes llevan tu sangre, el placer es mucho mayor. Al que escribe le gusta pagar y escuchar y eso fue lo que hizo en el local de Joe. Disfrutar de comensales muy diferentes en pensamientos, vidas y aficiones pero con unos lazos muy fuertes que nos unen y que nos hacen ser mejores. Ese tipo de reuniones en las que el local se queda a oscuras y solamente existimos los que estamos en esa mesa, la buena música suena suave y lejana y la comida pasa a un segundo plano cuando hablamos, hablamos y hablamos.
La velada tenia que terminar con un ligero movimiento de caderas en otro lugar abarrotado de gente vintage. Miradas malintencionadas entre mis compañeros , aquella misteriosa rubia y el sonido de mi tambor hicieron de aquel día algo muy especial.Creo que era un 15 de enero.

4 comentarios:

  1. Para mi también fue un gran placer. La próxima pago yo.

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  2. A ver cuando me invitáis a alguna. J

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  3. buena velada!!!!!

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  4. faltaba el cuarto mosquetero...jaja

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