Era el momento de desempolvar mi querida bicicleta para dos. Siempre dispuesta a darme buenos momentos, decidimos salir un 15 de Enero por sendas, caminos y carreteras colindantes a mi hogar. El capitán y el fogonero pronto encontraron la sintonía necesaria para hacer un gran viaje. Primeros momentos para encontrar el golpe de pedal y la justa sincronización de movimientos. Fácil, muy fácil fue deslizarse por las sendas que serpentean nuestra ciudad. Un terreno agradable con pocas irregularidades y tan dulce que poco a poco nos permitió tomar velocidad. Lo que se suponía seria una salida de medio día fue tomando cuerpo y se convirtió en una ruta bastante sería. Al final nos salieron una "burrada" de kilómetros y más horas de las previstas, incluida la parada para tomarnos unos espaguetis que no estaban a la altura y un plátano con chocolate templado y canela que nos dio el punto necesario para iniciar el largo retorno. Ahora mismo un pequeñisimo dolor de piernas me indica que el recorrido fue exigente. Pero la gozada de rodar en buena compañía, grabando imagenes en mi retina, percibiendo los delicados perfumes del invierno y sintiendo en mi rostro mil sensaciones placenteras, hacen que ya piense en la próxima salida. Será una nocturna por lugares con mucho encanto y el equipo seguirá siendo el mismo, es una tontería cambiar cuando todo a funcionado a las mil maravillas.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
Me alegra que los tambores toquen, por fín, al unísono..., disfrútalo porque ere un auténtico privilegiado....
ResponderEliminarLMI
Qué chula la bici! MC
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