No había sido una mala noche, el canto a la esperanza estaba echado, incluso las 12 uvas habían entrado en mi cuerpo en los tiempos establecidos. No era la compañía deseada para iniciar el año pero si que había entre nosotros dos, una paz que me dejaba muy buen cuerpo y que hacia que me sintiese relajado ( gracias hermano).
Iba yo con mis sueños para mi hogar cuando en un instante surgió ella. La música sonaba a nuestro alrededor. De los bares salia la típica algarabía del que celebra lo que está por llegar..Me detuve unos instantes pero ella no lo pudo apreciar. Estaba allí sentada con una pequeña maleta y un bolso de mano. Eran todas sus pertenencias. Su figura menuda y su pelo canoso dejaban entrever a una persona mayor. Los brazos rodeaban su cara y la aislaban de lo que a su alrededor sucedía Sin duda era la primera noche que pasaba de esa lamentable manera.
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