El mismo parque de ayer pero a distinta hora y en distinta situación. Me dirijo a mi trabajo en mi querida blue. Las mismas calles, los mismos semáforos, los mismos autobuses y las mismas emisiones de humo invadiendo mi espacio vital. Los mismos ciudadanos que se dirigen a su trabajo con la misma cara de todos los días.
Hoy mi dieta ha variado. He cambiado el clásico trigo inflado de marca blanca, por unas riquísimas galletas que me ha regalado la buena de Montse.
Ataco la última subida que me llevará al trabajo y cuando está a punto de acabarse, levanto la vista y veo mi ciudad con un oscuro cielo azul enmarcado por un potente arco iris que me sorprende. Pasado el primer instante decido dejar de dar pedal, dar media vuelta y volver a un lugar con mejor visibilidad para inmortalizar el momento. Una veterana que pasaba por allí me insta a mandar la fotografía a la televisión. Yo la contesto que me la reservo para mi, recojo la cámara y continuo feliz mi camino hacia mi apasionante trabajo. Ya he encontrado una buena razón para sentir que el día ha merecido la pena.
¿Y no has pensado un deseo...?
ResponderEliminarPues lo cierto es que todos los días pienso mil deseos y se me cumplen 999.Blue
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