Lo cierto es que cuando empieza a sonar la música me concentro y empiezo a seguir los pasos de mi profesora y a flotar en una atmosfera muy bonita. No tengo ni un minuto de respiro hasta que llegamos a los estiramientos con que acabamos la sesión. Me encanta observar al grupo. Mis compañeros/as lo hacen muy bien y están en buena forma, poca chicha y bastante músculo. La música hace que me sienta bien y no importa demasiado si me pierdo en algún paso, enseguida me recupero y me vengo arriba. He de reconocer que en la última sesión y por unos instantes sentí la armonía entre mis movimientos y los sonidos que salían por los altavoces.
Cuando llega la música más tranquila e iniciamos la relajación me da tiempo a observar con más detenimiento los movimientos de mi profesora. Veo equilibrio, movimientos coordinados, un control corporal enorme y una tranquilidad que creo va más allá de lo meramente físico.
Cuando se apagan las luces y la música y me voy a la ducha me encuentro relajado y con una tranquilidad de espíritu que hace que esté pensando muy seriamente cómprame unas mallas de aerobic y una camiseta de tirantes ajustada a mi torso, para poder hacer los ejercicios con mayor comodidad (jajaja).
Creo que a tod@s l@s seguidores/as de este blog nos encantaría ver algún documento gráfico de esas clases.
ResponderEliminarEHTG
No me lo puedo creer, no me hagas esto por favor.
ResponderEliminarTe estoy viendo riéndote de todo y de todos.¿Vas a cambaiar la bicicleta por el aerobit? No me lo puedo creer.
ResponderEliminarCuando decidas enchufarte los calentadores y las mallas, procura no dejar la Lumix en casa por una vez y cuelga alguna foto del histórico momento. Procuraré que Adri no tenga acceso a ella por el bien de su desarrollo mental.
ResponderEliminarLo que hacéis algunos por ver a una profesora curiosa moverse de manera agradable.....
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