
Mientras preparo mi brillante sopa de ajo, me asomo a la ventana y me doy cuenta de que imagenes como las que te posteo tardaremos en volver a verlas. Eso de que el sol te golpee el rostro, eso de apoyar el culo en las piedras secas, eso de llevar las piernas al aire se acabó por esta temporada. A mi no me costará tanto acostumbrarme como a ese joven colombiano que esta tarde me hablaba de la penita que tenía en el cuerpo y de lo mucho que se acordaba de su país.
Piensalo de esta manera : es el mejor tiempo para disfrutar de esa fabulosa sopa de ajo que sale de tu cocina.
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