En estos últimos meses me he sumado a un exclusivo grupo de aficionados a la montaña y a otros menesteres. El grupo, la sociedad secreta o lo que sea responde al nombre de "Camel Toe". La salida programada para el viernes pasado no tenia gran complejidad ni era excesivamente complicada. Subir al Picu Piezu es algo que está al alcance de cualquier persona con un mínimo de preparación física. Mis compañeros son personas de gran cultura, de buen humor y con una fenomenal oratoria. Con ellos me gusta caminar, sacar mi cámara para hacer fotos y escuchar las fantásticas historias que allí se van contando. Son paseos para aprender, descubrir y disfrutar. A la hora del bocadillo siempre habrá una delicatesse venida de La France, un buen embutido de nuestra tierra y una charla en la que nuestra risas nos proporcionaran un buen dolor de mandíbula. Por problemas técnicos no he podido postear ni los mejores sonidos, ni las mejores fotos de la jornada, pero en otro momento los sacaré a la luz.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
Gracias por publicar.
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