En estos últimos meses me he sumado a un exclusivo grupo de aficionados a la montaña y a otros menesteres. El grupo, la sociedad secreta o lo que sea responde al nombre de "Camel Toe". La salida programada para el viernes pasado no tenia gran complejidad ni era excesivamente complicada. Subir al Picu Piezu es algo que está al alcance de cualquier persona con un mínimo de preparación física. Mis compañeros son personas de gran cultura, de buen humor y con una fenomenal oratoria. Con ellos me gusta caminar, sacar mi cámara para hacer fotos y escuchar las fantásticas historias que allí se van contando. Son paseos para aprender, descubrir y disfrutar. A la hora del bocadillo siempre habrá una delicatesse venida de La France, un buen embutido de nuestra tierra y una charla en la que nuestra risas nos proporcionaran un buen dolor de mandíbula. Por problemas técnicos no he podido postear ni los mejores sonidos, ni las mejores fotos de la jornada, pero en otro momento los sacaré a la luz.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Gracias por publicar.
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