Un lugar en el que el posadero comparte desayuno con sus clientes, necesariamente tiene que ser
un lugar con algo especial. No es facil explicarlo pero en el albergue de Jose, encontramos eso que buscas antes de irte a la cama con el estomago lleno. Un bar repleto de lugareños poniendose las botas de birras. Tipos con enormes barrigas y quemados por el sol del verano. Campesinos del siglo XXI conversando sobre sus vehiculos, las faenas del campo y pagando religiosamante su turno de cervezas.
Un albergue a los pies de la Farrapona y que sin duda se llenara en septiembre cuando pase la vuelta ciclista a España por delante de su puerta.
Un lugar en el que el posadero comparte desayuno con sus clientes y además se mueve en una specialized... sí, tiene que ser algo especial.
ResponderEliminarSaludos a los Joses por partida doble, al que escribe y si lo lee, al que nos dió cobijo.
Jose con tus relatos se me ponen la piel de gallina, en este caso no son por tus palabras , si no por lo vivido esos días en tan buena compañia.
ResponderEliminarUn abrazo a todo el grupo
Chema