lunes, 31 de enero de 2011
Como en la vida
En la vida real asistimos a situaciones muy parecidas y con consecuencias similares. Días atrás y por querer ir demasiado deprisa o por no saber en que terreno circulaba, he cometido la mayor de las torpezas con un compañero de viaje. Una bella persona, que digo, con la más bella persona del mundo. Cuando estaba tendido en el suelo no supe por donde empezar. Disculpas demasiado infantiles, un gran sofoco, dolor de corazón y la más espantosa de las vergüenzas ha sido lo que he pasado y lo que seguiré pasando en una larga temporada. Me he sentido muy miserable Es duro ver el rastro de dolor que dejas a tu paso. Tú autoestima esta por los suelos y te sientes como algo insignificante .Has vuelto a defraudar a la persona que te acompañaba. Ya son demasiados errores cometidos, solamente te queda llorar por las heridas causadas, sentirte un verdadero miserable, dejar pasar el tiempo y confiar en tu ángel de la guarda.
domingo, 30 de enero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
Si te duermes con esta música es imposible que tengas pesadillas.
Creo que segun estan las cosas estas frases de Neruda quedan bonitas en esta bitacora
viernes, 28 de enero de 2011
Días oscuros
En la vida real pasa lo mismo, con la única diferencia que aquí las salidas son obligarías y comienzan cuando suena el despertador( por cierto en mi despertador suena Need you now de Lady Antebellum).Yo siempre he creído que nací con una flor en el culo, pues también, en la vida real cuento con buenos compañeros/as de viaje. Personas que te escuchan, te escuchan y te escuchan y tratan de comprenderte( que en ocasiones tiene mucha telita) y todo con un guante de seda.
En esos días oscuros de la vida me encanta buscar la parte positiva en unos oricios recién cogidos, unas magdalenas hechas con cariño, un té caliente y aromático,una buena canción,una llamada de teléfono, un beso de mi hijo,un papa te quiero,un increíble compañero de paseo, una sesión de spa, una conversión con mi querida blue, unas lágrimas compartidas o un fuerte abrazo con mi compañera de trabajo.
jueves, 27 de enero de 2011
Cuando hay nubarrones
Pero ella me cuenta que cada uno escucha un sonido diferente de tambor y ese sonido va acompañado de una música que cada uno escucha y escucha, mientras hace su recorrido diario. Por eso hoy no hay música en este post. Me gustaría que tu me digas que sonido es el que sientes mientras caminas, respiras, te empapas (en ocasiones literalmente), entrenas, paseas, ligas, comes etc. frente a nuestro mar cantábrico.
miércoles, 26 de enero de 2011
Para los que han sufrido heridas de guerra.Para que duerman dulcemente.
P.D. Tambien es para ti brother y para ella
¿Tienen vida propia?
Lo cierto es que aquel atardecer los que por allí pasaban decidieron hacerse una fotos junto a ella y de paso pedirle consejillos sobre asuntos personales o algo parecido.
Ella a su manera les contestó y ellos, que la entendieron perfectamente se marcharon dando saltos de alegría. Yo estupefacto con lo que acababa de suceder me largue a lomos de mi querida blue. Lo cierto es que el próximo atardecer pienso salir a su encuentro y tener una larga charla con ella, necesito que me den buenos consejo y me llenen de energía positiva. De paso, como soy un cotilla, le preguntaré por los chicos de la imagen, por los asuntos del corazón de Kay y la Princesa bipolar y por mis amigas blogueras.
P.D. Creo que esta canción es la adecuada para dejar pasar el tiempo en un lugar como el protagonista de este momento.
martes, 25 de enero de 2011
Historias de imagenes
Todas las imágenes que vemos en esta bitácora tienen su pequeña historia. Unos días atrás me enseñaban una foto y al contarme su historia me di cuenta que era el retrato más importante que se había hecho aquella chica en sus 40 años de vida. Detrás de la pareja de enamorados había un carruaje y la plaza de toros de Ronda. Los protagonistas vivían una apasionada historia de amor envuelta en miles de kilómetros de distancia y una rocambolesca primera cita.
El atardecer que te posteo es fruto del azar. Una luna después de ver la foto de Ronda y paseando con mi querida Bluetomate por el paseo marítimo, una llamada oportuna hizo que me detuviese largo rato a hablar sobre la vida y otras banalidades. De todos es sabido que los hombres no somos capaces de hacer dos cosas a la vez y el que escribe no es una excepción. Pero quiso el azar que mis neuronas ese día estuviesen inspiradas y mientras hablaba por teléfono y observaba la preciosa puesta de sol me dio tiempo también a pensar, a sacar la cámara de fotos de su funda, a buscar el encuadre, a manejar el zoom y a hacer una decena de disparos. ¡UNA LOCURA! El resultado es el que ves.
Al día siguiente volví al mismo lugar y a la misma hora para tratar de repetir experiencia pero queridos amigos, los instantes no se repiten y si cuando pasan no los coges solo te queda lamentarte y lamentarte.
El atardecer que te posteo es fruto del azar. Una luna después de ver la foto de Ronda y paseando con mi querida Bluetomate por el paseo marítimo, una llamada oportuna hizo que me detuviese largo rato a hablar sobre la vida y otras banalidades. De todos es sabido que los hombres no somos capaces de hacer dos cosas a la vez y el que escribe no es una excepción. Pero quiso el azar que mis neuronas ese día estuviesen inspiradas y mientras hablaba por teléfono y observaba la preciosa puesta de sol me dio tiempo también a pensar, a sacar la cámara de fotos de su funda, a buscar el encuadre, a manejar el zoom y a hacer una decena de disparos. ¡UNA LOCURA! El resultado es el que ves.
Al día siguiente volví al mismo lugar y a la misma hora para tratar de repetir experiencia pero queridos amigos, los instantes no se repiten y si cuando pasan no los coges solo te queda lamentarte y lamentarte.
P.D. Mañana más imágenes con historia
lunes, 24 de enero de 2011
Vuelta a la calma
P.D. Mi nueva adquisición es un Tee Filles alemán que me lleva al paraíso solamente con el aroma del paquete. La canción de V.Morrison vaya como me pone
sábado, 22 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
¿Quién dijo que los dias grises son dias grises?
Esos días que casi llueve, que las aceras están solitarias, que salen a pasear las personas melancólicas, que no se escuchan sonidos estridentes, que puedes dejar vagar tu imaginación sin preocuparte de atropellar a ningún peatón. Esos días disfruto enormemente de mi paseo de vuelta a casa. Esa vuelta a la calma me suena como la canción de Van Morrisonjueves, 20 de enero de 2011
Pensando en la jubilación
Mis amigos, que me quieren mucho, me han pasado un video de una bicicleta que sube por cualquier sendero por muy inclinado que sea. Ya no hay que sudar en las subidas, solamente tenemos que preocuparnos de no romper los "piños" en las bajadas. Llegará un dia en el que las fuerzas nos fallen y tengamos que recurrir a estos PEQUEÑOS inventos para llegar a sitios que en nuestra juventud eran muy asequibles.¡Como me alegra ver estos avances!
miércoles, 19 de enero de 2011
Cosas que hago cuando estoy contento.
No paro de hablar.
Me convierto en una especie de pulpo que no deja de sobar.
Digo muchas tonterías.
Me gusta escuchar mis canciones favoritas.
Me da por comer chocolate u otros tipos de dulces.
Me acaricio las plantas de los pies.
Bebo té por litros.
Me vuelvo inquieto y no paro sentado en ningún sitio.
No paro de acariciarme la cara.
martes, 18 de enero de 2011
Buena vista tienen los muchachos

lunes, 17 de enero de 2011
Para los que tienen tiempo.
Érase una vez, en un pequeño poblado perdido entre las montañas, que vivían en una aldea recogida y alegre, un grupo de seres humanos. Hacían lo que suelen hacer la mayoría de estos seres: dormir, trabajar, comer, jugar y dormir. Pero he aquí que un día uno de ellos, por extraños motivos que nos llevarían a otras historias, decidió marchar de ese pueblo. Reunió a todos lo seres del pueblo y les manifestó su intención de salir más allá de las montañas para conocer lo que se "cocía" en otros lugares.
- ¿Para qué?- le preguntaron sus amigos.
- Porque quiero saber- les respondió.
Nuestro amigo, al que desde ahora llamaremos Sixto, se dirigió al norte, porque desde antiguo al pueblo habían llegado noticias, que allí era dónde existía más saber.
Pasó un tiempo sin noticias de Sixto, hasta que un buen día apareció en lontananza. Hubo gran alegría en el poblado, todos le rodeaban, le preguntaban, pero él venía cansado del viaje y pidió que le dejasen descansar. Al día siguiente, a la puerta de su casa, todo el mundo estaba reunido esperando que él apareciera.
Cuando lo hizo, todos prorrumpieron en aplausos y aclamándole le pedían que compartiera con ellos su saber.
- Bueno, veréis, lo único que he aprendido no puedo compartirlo con vosotros. !Oh! Que desilusión entre los seres del poblado.
-¿Por qué?- se atrevió a preguntar un niño (todos sabemos que los niños son muy atrevidos)
- Porque lo que he aprendido es a distinguir el sabor de las cosas.
Un murmullo de perplejidad se adueñó del pueblo.
Veréis, amigos. Cuando llegué al norte, me sentí perdido. Había mucha gente, ciudades enormes, y en ese estado me encontraba cuando vi en un cartel que se daban cursos de cocina rápida. Como el hambre me acuciaba pensé que no vendría nada mal llenar el estómago con algo y de paso aprender a cocinar comidas diferentes. Entré pero, ¿sabéis?, el curso no era para aprender a cocinar, no. Era para aprender a saborear la comida.
-¡Oh!- murmuraron los del pueblo- Y eso ¿cómo se aprende?
-¡Ah! Amigos míos es bastante complicado de explicar con palabras -dijo Sixto- los profesores se limitaban a dibujar esquemas y diagramas en la pizarra, y nos decían: "Tenéis que sentir el sabor de ésta posición del esquema". Otro incidía: "No hay que dar vueltas buscando el mejor sabor. Sabor solo hay uno, y es aquel que no tiene sabor, porque en él están todos los sabores".
Y nos ponía el ejemplo de la luz blanca que se descompone en diferentes colores cuando pasa por un prisma. "El lugar -decía el jefe de cocina- donde hay y no hay luz blanca es el sabor sin sabor".
El pueblo entero estaba maravillado de esta explicación.
- Por favor, dibújanos esos esquemas. Nosotros queremos experimentar ese sabor sin sabor.
Sixto los miró con conmiseración, y quedamente les dijo:
- Amigos míos, esto es lo que me enseñaron en aquella ciudad, pero de regreso al pueblo me he dado cuenta, a través de procesos que si os lo contara a alguno de vosotros se volvería más confundido, digo que me he dado cuenta que todo eso no sirve para nada.
- ¡¿Qué?!- preguntó asombrado el pueblo.
- Os lo explicaré. La clave está en dos palabras: "sentir" y sabor". Vosotros queréis saber a que sabe el sabor sin sabor. ¿Es cierto?
- ¡Sí!
- Y yo os digo que lo importante es sentir ese sabor.
- ¡Ah!- los seres del poblado se miraron unos a otros.
Un niño, el mismo de antes, que por lo visto era un poco pesado con sus preguntas, dijo:
- Sixto, Sixto...
- Sí, niño, dime.
- ¿Podrías decirme, entonces, por qué esos señores que hablaban mediante gráficos del sabor sin sabor dan esas clases?¿Por qué utilizan esquemas si no son importantes?¿Por qué malgastan su tiempo y su energía en dar un arte objetivo a la subjetividad de la gente? ¿Por qué...?
- ¡Niño, calla! -gritó Sixto- Tú no puedes saberlo porque no has estado dónde yo he estado, ni has visto lo que yo he visto. Esas personas que dibujaban el sabor, sabían lo que estaban haciendo, lo transmitían de una manera especial, de tal forma que se introducía poco a poco en el organismo y ha sido ahora, al llegar al pueblo, cuando me he dado cuenta de que es lo realmente importante.
- ¡Dínoslo, Sixto, dínoslo! - gritó todo el pueblo.
- Hay que sentir el sabor, ya os lo he dicho.
- ¿Y cómo sabemos que es lo que sentimos si no tenemos un espejo en el cual mirarnos?, preguntó el mismo niño de antes.
Sixto miró con dulzura al niño y le dijo:
- Niño, ¡eres un pesado insolente!- sonrió y desapareció en su casa para darse un baño".
- ¿Para qué?- le preguntaron sus amigos.
- Porque quiero saber- les respondió.
Nuestro amigo, al que desde ahora llamaremos Sixto, se dirigió al norte, porque desde antiguo al pueblo habían llegado noticias, que allí era dónde existía más saber.
Pasó un tiempo sin noticias de Sixto, hasta que un buen día apareció en lontananza. Hubo gran alegría en el poblado, todos le rodeaban, le preguntaban, pero él venía cansado del viaje y pidió que le dejasen descansar. Al día siguiente, a la puerta de su casa, todo el mundo estaba reunido esperando que él apareciera.
Cuando lo hizo, todos prorrumpieron en aplausos y aclamándole le pedían que compartiera con ellos su saber.
- Bueno, veréis, lo único que he aprendido no puedo compartirlo con vosotros. !Oh! Que desilusión entre los seres del poblado.
-¿Por qué?- se atrevió a preguntar un niño (todos sabemos que los niños son muy atrevidos)
- Porque lo que he aprendido es a distinguir el sabor de las cosas.
Un murmullo de perplejidad se adueñó del pueblo.
Veréis, amigos. Cuando llegué al norte, me sentí perdido. Había mucha gente, ciudades enormes, y en ese estado me encontraba cuando vi en un cartel que se daban cursos de cocina rápida. Como el hambre me acuciaba pensé que no vendría nada mal llenar el estómago con algo y de paso aprender a cocinar comidas diferentes. Entré pero, ¿sabéis?, el curso no era para aprender a cocinar, no. Era para aprender a saborear la comida.
-¡Oh!- murmuraron los del pueblo- Y eso ¿cómo se aprende?
-¡Ah! Amigos míos es bastante complicado de explicar con palabras -dijo Sixto- los profesores se limitaban a dibujar esquemas y diagramas en la pizarra, y nos decían: "Tenéis que sentir el sabor de ésta posición del esquema". Otro incidía: "No hay que dar vueltas buscando el mejor sabor. Sabor solo hay uno, y es aquel que no tiene sabor, porque en él están todos los sabores".
Y nos ponía el ejemplo de la luz blanca que se descompone en diferentes colores cuando pasa por un prisma. "El lugar -decía el jefe de cocina- donde hay y no hay luz blanca es el sabor sin sabor".
El pueblo entero estaba maravillado de esta explicación.
- Por favor, dibújanos esos esquemas. Nosotros queremos experimentar ese sabor sin sabor.
Sixto los miró con conmiseración, y quedamente les dijo:
- Amigos míos, esto es lo que me enseñaron en aquella ciudad, pero de regreso al pueblo me he dado cuenta, a través de procesos que si os lo contara a alguno de vosotros se volvería más confundido, digo que me he dado cuenta que todo eso no sirve para nada.
- ¡¿Qué?!- preguntó asombrado el pueblo.
- Os lo explicaré. La clave está en dos palabras: "sentir" y sabor". Vosotros queréis saber a que sabe el sabor sin sabor. ¿Es cierto?
- ¡Sí!
- Y yo os digo que lo importante es sentir ese sabor.
- ¡Ah!- los seres del poblado se miraron unos a otros.
Un niño, el mismo de antes, que por lo visto era un poco pesado con sus preguntas, dijo:
- Sixto, Sixto...
- Sí, niño, dime.
- ¿Podrías decirme, entonces, por qué esos señores que hablaban mediante gráficos del sabor sin sabor dan esas clases?¿Por qué utilizan esquemas si no son importantes?¿Por qué malgastan su tiempo y su energía en dar un arte objetivo a la subjetividad de la gente? ¿Por qué...?
- ¡Niño, calla! -gritó Sixto- Tú no puedes saberlo porque no has estado dónde yo he estado, ni has visto lo que yo he visto. Esas personas que dibujaban el sabor, sabían lo que estaban haciendo, lo transmitían de una manera especial, de tal forma que se introducía poco a poco en el organismo y ha sido ahora, al llegar al pueblo, cuando me he dado cuenta de que es lo realmente importante.
- ¡Dínoslo, Sixto, dínoslo! - gritó todo el pueblo.
- Hay que sentir el sabor, ya os lo he dicho.
- ¿Y cómo sabemos que es lo que sentimos si no tenemos un espejo en el cual mirarnos?, preguntó el mismo niño de antes.
Sixto miró con dulzura al niño y le dijo:
- Niño, ¡eres un pesado insolente!- sonrió y desapareció en su casa para darse un baño".
viernes, 14 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Sorpresas te da la vida o como encontre a Kay y la Princesa bipolar en la mejor terraza de Gijón.
He de reconocer que las rampas que conducen a la mejor terraza de Gijón hicieron que no llegase la cantidad suficiente de oxigeno a mi cerebro. Lo cierto es que ellos estaban allí. Sentados y ensimismados contemplado el amanecer( ¿ o era el atardecer?) y relamiendo las ultimas gotas de su dulce café. Enseguida me di cuenta que eran Kay y la Princesa Bipolar. Lo vi en su mirada, me di cuenta que estaban viviendo un momento muy especial. Ella tenía un aire de una estatua de sal y el tenia por fin los labios escarchados. Ella le acariciaba el rostro y el la respondía con un beso en la mejilla. He de confesar que me sentía un intruso en un lugar que me es tan familiar. En mi cabeza seguía sonando la canción de Niño Malalengua cuando me retiraba discretamente y con miedo de hacer algún ruido que estropeara el instante. Ahora mientras escucho la canción de Kay y la Princesa Bipolar en mi ipod, lo entiendo todo y me siento verdaderamente afortunado por haber podido compartir ese momento mágico desde la distancia. Siempre que paso por ese lugar, (recuerda a 415 metros sobre el nivel del mar) me suelo sentar en el mirador a contemplar los lugares donde transcurrió mi infancia, los lugares donde hice mis primeras jornadas de trabajos veraniegos y los lugares donde más tarde tuve la oportunidad de sobre volar en aquellos rudimentarios parapentes. A partir de este día tendré que hacerle también, un guiño a la ternura y a los corazones que palpitan a mil.
martes, 11 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Ocurrió en el Cerro
viernes, 7 de enero de 2011
Aquel día en Candas
jueves, 6 de enero de 2011
Historia en tres imágenes.
Cada uno que lea lo que quiera pero para mí esta claro. En estos tiempos de lucha y de dificultades la solución está en los labios de las personas.
miércoles, 5 de enero de 2011
E l Parque Venecia de Veriña.
Ahora entre sus escombros descubro un mensaje que no llego a entender. Mi imaginación se dispara y me lleva a suponer miles de historias que puede haber detrás. A mi me gusta pensar que va de una historia de amor con un final feliz.
martes, 4 de enero de 2011
Una tarta mágica para empezar el año.
Su magia empezaba cuando partíamos pequeñas porciones y la tarta seguía manteniendo su forma original. Parecía que no se acabaría nunca. De ella pudieron comer la mayoría de mis seres queridos y más de un amigo, y he de decir que algunos comen generosamente. Lo cierto es que algo tenía que a medida que la engullíamos nos sentíamos mejores, no parábamos de reírnos y la paz y el amor nos llenaban por completo y eso que todavía no habíamos probado el cava. Era una buena manera de comenzar el 2011.Pude comprobar que el efecto se repetía un día y el siguiente e incluso ahora mismo, cuando me estoy comiendo el ultimo pedazo sentado en la mesa de mi salón en la más completa tranquilidad.
Quien la probó sabe de qué estoy hablando. Nos sentíamos personas buenas, sanas y con buenas intenciones. Nos proponíamos seguir por este camino los 365 días del 2011 y sobre nuestras cabezas sobrevolaba la idea de transmitir el mensaje a todos los que nos conocen. Pero su poder mágico iba más allá. Estoy seguro que llevaba sustancias alucinógenas porque nuestras piernas se han hinchado de una manera considerable y he de decir, y no es farol, que todavía no ha logrado ningún amigo superarme en las subidas más escabrosas de mi concejo.
Todo esto y más cosas que no puedo contar me hacen suponer que esta tarta encantada me va a dejar un 2011 muy placentero. Espero que a mis amigos les haga el mismo efecto.
lunes, 3 de enero de 2011
Paseando por el puente de los Verdugos
Julio Llamazares El río del olvido. Seix-barral Biblioteca breve
Como puedes apreciar el paso del tiempo ha cambiado un poco el aspecto del puente.Aquel día de verano el fuerte sol y la tranquilidad del momento hicieron que el otro viajero se detuviese a contemplar la vida pasar y disfrutase de unos momentos muy especiales junto a su soledad.
sábado, 1 de enero de 2011
Viejos cacharros, viejas costumbres
Sin tanto rollo, que tengamos un año lleno de salud para poder seguir disfrutando de la compañía de los que nos acompañan.
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