Ir al contenido principal

En el mirador de Seguenco











Cualquier día es bueno para asomarse a los Picos de Europa. Lo nuestro fue inmejorable. Cuando las predicciones meteorológicas te anuncian un puente " de perros" y tu tienes la suerte de pillar un día gris y en el que apenas te mojas, no puedes hacer otra cosa que sentirte un ser afortunado. Los 700 metros de desnivel que hay que salvar para llegar al mirador, si que merecieron la pena.
El nº 13 nunca me dio mala espina. Y eso eramos, 13 deportista con ganas de ver paisajes y hacer un poco de deporte. Lo de Ángel Víctor si que quiero comentarlo. Que te lleve de paseo con cariño, que te invite a pasar a su casa, que te ofrezca su comida y que al final de la excursión te ponga una ducha caliente, es para poner un diez a ese tipo. El resto de compañeros tampoco tiene desperdicio. Eramos 13 elementos y al final formamos un buen equipo en el que la armonía , el humor y el compañerismo se repartieron a partes iguales. Lo de sentarse a tomar "la bebida del ciclista" como final de fiesta es todo un detalle de buen rollo.





Comentarios

  1. Cual es la "bebida del ciclista"? Yo, tambien quiero!

    ResponderEliminar
  2. Yo creo que deberías ir un día despejado a Cotobello.
    No te lo pierdas!!

    ResponderEliminar
  3. la bebida del ciclista es cerveza con limón.No se si más cerveza o más limón pero me enteraré. Blue

    ResponderEliminar
  4. un apunte de la bebida del ciclista.... :-D http://es.wikipedia.org/wiki/Radler

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fin de Cuarentena

Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
 VOLVEMOS, AHORA CON MÁS EXPERIENCIA PERO CON LAS MISMAS GANAS Después de tanto tiempo, algo se ha despertado. Vuelve esa necesidad de escribir con calma, de alargar las frases para aclarar las ideas, de darles espacio para respirar. Y, sin darme cuenta, me veo retomando aquel bloq que nació en 2008 y que solo la pandemia consiguió detener. Cuando miro atrás, descubro que aquí guardo una parte importante de mi historia: mis inquietudes, mis viajes, mis rutinas, mis descubrimientos. Escribir era una forma de entenderme y, al mismo tiempo, de divertirme. Ahora, al releerlo, me invade una mezcla de orgullo y añoranza. Por eso regreso. Porque me apetece. Porque me suma. Y porque ciertas cosas, cuando vuelven a picar, es mejor no dejarlas pasar. Aquí empieza otra etapa, con la misma ilusión de siempre y con más ganas de contar que nunca. Y, claro, entre medias han pasado muchas cosas. Más de una bicicleta, más amores, más formas de mirar el mundo. También una manera distinta de viajar. ...

Weekwed en Cantabria. Territorio Cabañas & Estacas

Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas  ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia.   El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...