Un año más hemos pasado el fin de semana en Toral de los Vados. Fin de semana dedicado a las bicicletas antiguas y a convivir con una comunidad de vecinos especial. Aldea irreductible y con un sentido de la camaradería muy especial. Una población que sale a la calle en con las bicicletas de sus antepasados y que entiende la "hidratación" de una manera muy especial.
Generosidad,amabilidad y gratitud son términos que conoce muy bien esta población limítrofe de las Medulas.
También en Corullón entienden de estos términos y de este tipo de actividades. Hemos hecho decenas de fotos, hemos reído miles de veces y cruzado millones de miradas cómplices a lo largo de las 48 horas que permanecimos en esta bonito pueblo.
El paseo, a ritmo lento, por la zona de viñedos ha sido una gozada. El buen tiempo, las risas de los participantes y las bicicletas que nos han acompañado, son nuestro mejor recuerdo.

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