Hemos pasado unos días recorriendo la Laponia Española. Un territorio precioso, deshabitado y con unos paisajes descomunales. Llegamos maravillados con la experiencia de viajar en solitario por la comarca más despoblada de la península ibérica. Nos hemos enamorado de sus paisajes, de su gente, de la riqueza natural y de su flora y fauna. Ocho horas diarias rodando dan para muchas cosas. Al final ha sido un reencuentro con la PURA VIDA.
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