Una decisión de última hora y en vez de seguir hacia Beteta, nos largamos por Molina de Aragón siguiendo la ruta de los castillos. Una decisión que me llevará a hacer 150 km con fuerte viento en contra. Una ruta perfecta en la que ademas del viento, el protagonista sera la tierra roja de los senderos. Tierra roja que en el pasado fue fuente de riqueza. Veremos campos de cultivo con lomas de suaves desniveles que al final de las jornadas nos dejará un bonito recado en nuestras piernas.
Nuestras compañeras serán la gran variedad de pequeñas aves granívoras e insectívoras que se asustan a nuestro paso. Terrenos con ganado vacuno y ovino que suponemos en otro tiempo ha sido muy numeroso.
El fuerte calor hace que no nos detengamos todo lo que deseábamos en tan precioso legado que ha dejado la edad media en esta zona. Un tesoro maravilloso que deberíamos cuidar y respetar con mayor fuerza.

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