Si ayer hablábamos de una mítica bicicleta de montaña candada en la barandilla colindante con el pantalan, hoy cambiamos de estilo.
Una bicicleta de carretera con pedales automáticos, muy bien cuidada y con componentes de alta calidad.
Su dueño también ausente nos invita a imaginarnos otro tipo de persona. Su bicicleta sin ápice de oxido y con la pintura impoluta nos da más pistas sobre el personaje. El ejercicio de hoy nos invita a hacer múltiples suposiciones. Por eso dejamos el final abierto y que cada cual saque sus propias conclusiones
No hay comentarios:
Publicar un comentario