Genial la noche para recorrer senderos. La oscuridad y el silencio que genera, todo lo transforma. La bicicleta, un foco y el sendero. Los sonidos de la noche sumados a los que produce el roce del neumático con la tierra. Un lujazo del que cada día disfrutan más aficionados a las ruedas gordas. Los horarios de trabajo, las obligaciones familiares y la falta de luz nos han llevado a este punto. Si ademas disfrutas de las temperaturas veraniegas de la península ibérica solo podemos dejarnos llevar y disfrutar todo el fin de semana, de este increíble adelanto de la primavera.

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