Genial la noche para recorrer senderos. La oscuridad y el silencio que genera, todo lo transforma. La bicicleta, un foco y el sendero. Los sonidos de la noche sumados a los que produce el roce del neumático con la tierra. Un lujazo del que cada día disfrutan más aficionados a las ruedas gordas. Los horarios de trabajo, las obligaciones familiares y la falta de luz nos han llevado a este punto. Si ademas disfrutas de las temperaturas veraniegas de la península ibérica solo podemos dejarnos llevar y disfrutar todo el fin de semana, de este increíble adelanto de la primavera.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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