Del mar a la montaña en un par de horas. Eso es lo que tiene nuestro deporte favorito. Dejamos atrás una increíble salida de domingo. Desde los acantilados de la imagen hemos podido observar un grupo de delfines jugueteando a escasos metros de la costa. Con el contador a +600 metros de desnivel nos acercamos a un parque eólico desde el que se divisaba una increíble vista de la montaña central Asturiana. Han sido pocos kilómetros con un desnivel h importante, de todas formas el esfuerzo ha merecido la pena.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.


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