Domingo por la mañana y cada uno lo afronta como le apetece, como puede o como le dejan. En el mismo lugar y a la misma hora un grupo de amigos de la velocidad cuesta abajo se unen con un padre y un hijo que pasaban por allí. Unos con ganas de adrenalina y otros con ganas de tranquilidad. Unos resoplan en la subida para disfrutar de la bajada y otros resoplan en la subida para sentarse a contemplar el cielo y hablar de la vida.
En cualquier caso la bicicleta es la protagonista de todas las historias.

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