Esas nubes no nos podían dejar en nuestras casas. Pero no siempre vamos a hacer nuestras salidas a la montaña en bicicleta. Subir a los Lagos de Covadonga en mi coche ha sido toda una revelación. Se podía imaginar todas las cunetas llenas de espectadores animando a los esforzados ciclistas de la Vuelta a España. Una preciosidad de carretera serpenteante y con unos desniveles constantes impresionantes. Una luz que nos dejaba un paisaje asturiano al 100X100. Y en el fondo la idea de que es una gozada recorrer las carreteras de montaña que se hacen leyenda gracias a nuestro querido deporte.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Comentarios
Publicar un comentario