lunes, 23 de noviembre de 2015

Cuando había calma...



Sabíamos que llegaría el invierno tarde o temprano. Nos habían avisado. Por eso decidimos acabar este VEROTOÑO con una ruta costera. Más adelante el viento y los caminos la harán intransitable. Una ruta que nos ha servido para reencontrarnos con nosotros mismos. Una bicicleta, una cámara fotográfica y todo el día por delante pueden hacerte pasar un día inolvidable. Salir al amanecer y llegar a tu ciudad cuando se enciende la iluminación nocturna es tener tiempo para muchas cosas. Ahora en nuestros cuarteles de invierno podemos sentarnos delante del ordenador y recordarlo. 
Pero pensándolo bien, ahora se abre ante nosotros otra época del año con otra  infinidad de posibilidades de disfrutar con lo que más nos apasiona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario