Bonito momento ese del final del día. La playa nos había brindado una tarde gris pero cálida . Solamente estábamos esperando una bonita puesta de sol. No eramos los únicos. Las caravanas habían pasado todo el día en el acantilado. Unos cenaban , otros recogían sus neoprenos y ponían a punto las tablas para el día siguiente. Nosotros nos sentamos tranquilamente en Las Dunas y disfrutamos del momento. Un año más y con la idea de volver en este magnifico otoño que se nos echa encima
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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