El uno de septiembre desde hace 31 años es un día especial para mi. Hoy había decidido contemplar el atardecer en un lugar muy especial. Parejas de enamorados esperando el momento y todos con sus cámaras y móviles a mano. Pero lo que no sabemos es que antes de fotografiar hay que mirar y sentir. En ocasiones nos olvidamos del argumento de esa instantánea. las personas, los objetos y las luces tienen que colocarse adecuadamente y tienen que decirnos algo.
Buscando algo parecido, detrás de mi bonita cámara, hoy he presenciado ( y tengo por testigo a un buen amigo), como las personas y los corazones hacen cambiarlo todo en un instante. Mientras se alejaba el falso bicilover, nosotros nos deteniamos y descubríamos en el contraluz del atardecer, un rostro cargado de belleza. Varias historias que se cruzan y personas diferentes que se conocen. El artista es artista en todas las facetas de la vida.
Esta imagen y este post va dedicado a todas aquellas personas, que al igual que nuestro amigo, han amado, vivido y encontrado la luz en un lugar tan bonito y tan mágico

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