martes, 19 de febrero de 2013

Musicaen directo



Se les veía felices haciendo lo que más les gusta. Prepararon con parsimonia sus instrumentos, se tomaron unas cervezas y cuando se lleno el local empezaron a tocar. Nosotros estábamos en aquella esquina.Cuando el muchacho del pelo a lo Julius Erving empezó a rasgar las cuerdas de su contrabajo nos quedamos inmóviles disfrutando de un bonito punteo que nos llevo a otros lugares. La cerveza en esas circunstancias tiene otro sabor y por fortuna volveremos a disfrutar de esas sensaciones muy pronto , ya que el local está muy cerca de nuestra morada.

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