Miro por la ventana y no veas la que está cayendo. La lluvia me encierra en mi hogar y ahora veo esa serie de imagenes y como siempre, me imagino la historia que me da la gana. En un día tranquilo esa joven pareja ha tenido el valor de disfrutar de un plácido paseo en esa tortura de bicicletas ciudadanas. Supongo que les habrá importado poco la incomodidad de las ruedas macizas y habrán sabido ignorar esos ruidos y holguras. Seguro que las redes sociales ya se han hecho eco de ese paseo, ese amor o esa conversación.
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