MI QUERIDA Arco iris de fresa se volvió loca cuando se adentró en la Senda del Arcediano. Su primera bajada por aquel hayedo fue una buena inyección de adrenalina. Una suave alfombra de hojas y la tierra húmeda de la trocha hicieron fácil el deslizarse por el impresionante bosque. Hicimos la bajada en solitario, disfrutando de los claroscuros que dejaba el sol de media tarde. Pararse para hacer fotos y mirar en todas las direcciones nos dejaba un buen cuerpo.
Pero lo mejor estaba por llegar. El Mirador de Verrunde nos dejaba con la boca abierta. Mi Lumix “flipaba” con las luces, las montañas y las nubes que nos rodeaban. Un final de locura para una senda preciosa.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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