martes, 19 de junio de 2012

MIRADOR DE VERRUNDE.




MI QUERIDA Arco iris de fresa se volvió loca cuando se adentró en la Senda del Arcediano. Su primera bajada por aquel hayedo fue una buena inyección de adrenalina. Una suave alfombra de hojas y la tierra húmeda de la trocha hicieron fácil el deslizarse por el impresionante bosque. Hicimos la bajada en solitario, disfrutando de los claroscuros que dejaba el sol de media tarde. Pararse para hacer fotos y mirar en todas las direcciones nos dejaba un buen cuerpo. Pero lo mejor estaba por llegar. El Mirador de Verrunde nos dejaba con la boca abierta. Mi Lumix “flipaba” con las luces, las montañas y las nubes que nos rodeaban. Un final de locura para una senda preciosa.

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