Pasear por sus calles es hacer un viaje a tiempos mejores. Cualquier rincón de aquel pueblo recuerda tiempos pasados mejores. Otra época el la que el pueblo crecía gracias a la afluencia de veraneantes y a una economía saneada basada en la agricultura y la ganadería.
A esas horas de la tarde nos cruzamos con muy pocos lugareños. Las calles vacías y la ausencia de ruidos hacían del paseo algo muy tranquilo. El fuerte sol reflejaba figuras en las paredes de las viejas casas.
Entramos en un café de los de toda la vida. Las abuelas jugaban al parchis mientras el dueño del local navegaba por Internet sentado en un enorme y desproporcionado sofá. Mientras mi anfitrión me contaba historias de la localidad y de sus aventuras juveniles apurábamos nuestra consumición.
La tarde se fue echando y nuestras piernas necesitaban darse un buen calentón para llegar a nuestra casa con la luz de la tarde. Una sinuosa carretera, con continuas subidas y bajadas nos ponía a prueba. Los poco educados automovilistas nos daban las luces y nos pitaban sin cesar. El encanto del lugar se veía roto nada más coger la carretera nacional, pero ya nadie me podía quitar las imágenes que me había llevado en mi querida Lumix.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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