Seguimos recordando ese fin de semana en Picos. Mis piernas todavía tienen un cosquilleo que me recuerda lo durillo de la ruta. Las cuestas "llevaderas" se sucedieron a lo largo de los dos días de travesía. Pero que importa eso si empezamos las dos jornadas con una sonrisa y la acabamos de la misma manera. La tranquilidad que te da saber que tienes toda la jornada para dar pedales genera un buen rollo que lo cambia todo.
Un gran finde y un gran grupo. Sin duda, para repetir...
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