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Mostrando entradas de junio, 2012

Una calurosa tarde de baño en el Río Quirós

En ese momento quedó la senda en un segundo lugar. El calor del medio día y el sudor de todo el día nos invitó a darnos un chapuzón en el río. El lugar estaba marcado con una cruz. Tranquilidad, soledad y profundidad fue lo que encontramos allí. Nos sobraba la ropa. El agua dulce nos saludaba con unas gotas de insolencia. Rápidamente nos sedujo aquel instante. Deslizarse por la poza nos hizo sentirnos felices. Pisar aquellas piedras lisas era algo sorprendente. Piedras lisas que te acariciaban y piedras rugosas que te picoteaban. Zonas profundas que casi te cubrían completamente y otras que dejaban al descubierto nuestras vergüenzas. El aire calido de la tarde secaba nuestra piel al instante. Era obligado sentarse sobre las calidas piedras a charlar sobre lo divino y lo humano. En ocasiones nos interrumpían la conversación pececillos saltarines y alguna que otra libélula despistada.

Por la senda del Oso

Sigue sorprendiendome este lugar por : 1. La vegetación que la rodea. 2. La tranquilidad del lugar. 3. La facilidad para pedalear 4. La posibilidad de rodar muchos kilomentros. 5. Los pueblos por los que pasa. 6. Los impresionantes desfiladeros. 7. Los tuneles horadados en la roca. 8. Los osos que te observan desinteresadamente. 9. El sonido permanente del rio. 10. Las hortigas que te asaltan. 11. Los lugareños que te saludan. 12. Los bancos de madera que te facilitan el picnic. 13. El relajante embalse´ 14. La cantidad de bicicletas diferentes que te encuentras. 15. Los abejarucos que te amenizan la siesta. 16. Los puentes de madera. 17. La cercania a mi ciudad. 18. Los globeros que por allí pasan. 19. La periodista americana que dice que es una de las mejores sendas del mundo. 20. Los madrileños de la dahon plegable y su semana de bici por la zona

el único zen ( Las Ubiñas)

El único zen que encuentras en las cumbres de las montañas, es el zen que llevaste a ellas. Robert M. Pirsing .

EL ÚNICO ZEN

El único zen que encuentras en las cumbres de las montañas, es el zen que llevaste a ellas.   Robert M. Pirsing.
Arco iris de fresa me llevó a vivir la magia de la noche más larga del año a un lugar mágico de la costa asturiana. La arena negra de su playa y las frías aguas del cantábrico nos saludaron con dulces aromas. El fuego purificador de la hoguera y unos impresionantes fuegos artificiales dieron la bienvenida a una divertida noche llena de música. Mucho nos acordamos de nuestros vecinos los franceses. La bandera roja y gualda nos recordaba que por fin nos dábamos un gustazo ganando a nuestros queridos vecinos franceses. Pero un lugar tan particular como el que nos ocupa, nos acabaría dando mucho más. Sonidos de campanas, trajes de fiesta, música de gaitas y gente del lugar que celebraba la fiesta con mucho estilo, acabaron por transmitir a nuestros corazones, algo de su esencia. El sol de la mañana, la luz del medio día y aquel calor de la hoguera mientras saltábamos, unido a esa fragancia a hoguera que todavía permanecía pegada a nuestra piel, nos dejaron un esplendido sabor de b...

El talismán Tuareg

Como buen parisino, de signo Virgo, durante un año había preparado meticulosamente su viaje. Nada más llegar a Tlndouf, Gérald desembaló orgulloso sus regalos para Targui, el jefe del clan tuareg: un transistor, un reloj de pulsera y un grueso jersey. Targui encendió el transistor con entusiasmo, sin prestar ninguna atención al reloj ni al jersey. Pasó el día bailando como un niño y cambiando de emisoras, para gran decepción de Gérald, que pensó para sus adentros: "¡Qué lástima! Debía haber traído transistores para toda la familia". A la mañana siguiente, Targui se puso el reloj y pasó todo el día ensimismado contemplando el paso del minutero. En un rincón descansaba silencioso el transistor. Llegada la tercera noche, se puso el jersey, con alborozadas muestras de agradecimiento y admiración, observando minuciosamente su tejido y sus dibujos. A partir de entonces, Gérald aprendió el ritmo secreto de la vida: un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. La palabra ...

La calle desierta, la noche ideal

La calle desierta, la noche ideal. Atravesar las calles de la ciudad a esas horas del sueño tiene su punto. La misma calle que recorres cuando el bullicio reina, cuando los transeúntes están por todas partes, cuando el ruido te rodea o cuando las emisiones de los vehículos se deslizan a tu alrededor. Mi silenciosa Brompthon se desplaza alegre en estas situaciones. El silencio de la noche, la soledad de las aceras y la humedad de la noche se unen para dar al momento un halo especial. En ocasiones se suma le lluvia para hacer un poco más misterioso el momento. Siempre te encuentras algún transeúnte en bicicleta, suelen ser de color y su pedalear desenfadado no deja de sorprenderte. Por allí pasan también personas perjudicadas por el alcohol que apenas pueden fijar la mirada en tu persona. Con paso acelerado ves a los que madrugan para llegar a su trabajo. Sobre mi Brompthon me siento bien. Pedaleo cuesta abajo. Pensando en que cogeré rápidamente la horizontal. Recordando i...

Arreglar un pinchazo

MIRADOR DE VERRUNDE.

MI QUERIDA Arco iris de fresa se volvió loca cuando se adentró en la Senda del Arcediano. Su primera bajada por aquel hayedo fue una buena inyección de adrenalina. Una suave alfombra de hojas y la tierra húmeda de la trocha hicieron fácil el deslizarse por el impresionante bosque. Hicimos la bajada en solitario, disfrutando de los claroscuros que dejaba el sol de media tarde. Pararse para hacer fotos y mirar en todas las direcciones nos dejaba un buen cuerpo. Pero lo mejor estaba por llegar. El Mirador de Verrunde nos dejaba con la boca abierta. Mi Lumix “flipaba” con las luces, las montañas y las nubes que nos rodeaban. Un final de locura para una senda preciosa.

Esos instantes en que...

Me gustan esos instantes en los que te detienes a sacar tu cámara de la mochila y tus compañeros se alejan. Sacas tu instantánea y tienes unos minutos de sosiego hasta que vuelve a recuperar su rueda y con ella otra vez retomas la conversación .

Saliendo del tunel, muy cerca de Sotres

¿ Se puede disfrutar con mál tiempo ?

¿Se puede disfrutar con mal tiempo de una excursión en bicicleta? Para gustos hay colores. Yo solamente te comentaré que lo que no te mata te hace fuerte y que hay placeres muy raritos.

Bajar escaleras, todo un arte

Atravesando el hayedo

Bonitas luces las que se observan cuando atraviesas un bosque a media mañana. Pero si lo haces parándote, buscando un ángulo para la foto e incluso observando como tus compañeros se pelean con la tremenda subida que tu acabas de hacer con la bici del ramal, disfrutas doblemente de ese bosque. Los sonidos de los abejarucos y la agradable temperatura del día hicieron de aquel momento algo muy, muy agradable  

Cuando miras al cielo y lo ves todo negro

Al fondo Picos

El grupo de bicilovers

Seguimos recordando ese fin de semana en Picos. Mis piernas todavía tienen un cosquilleo que me recuerda lo durillo de la ruta. Las cuestas "llevaderas" se sucedieron a lo largo de los dos días de travesía. Pero que importa eso si empezamos las dos jornadas con una sonrisa y la acabamos de la misma manera. La tranquilidad que te da saber que tienes toda la jornada para dar pedales genera un buen rollo que lo cambia todo.

Subiendo a ritmo por una clásica