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Mostrando entradas de abril, 2012

Stand by

Las veo en los trasteros de mis amigos. Colgadas en los garajes. En las despensas tapadas por infinidad de cacharros. En los balcones cubiertas por plásticos. En las carboneras llenas de polvo. Debajo de los hórreos semi abandonadas y llenas de oxido. En los pasillos de las viviendas como meros objetos decorativos. Candadas en las farolas y demás mobiliario urbano. En los depósitos municipales.Molestando hacinadas en amplios portales de elegantes urbanizaciones La de la imagen esta apoyada en el escritorio de una de las habitaciones más importantes de la casa. Todavía tiene polvo de la última salida. Sus ruedas apenas tienen aire y su cadena  necesita un poco de aceita. Sin embargo su presencia es magnifica, tiene el aire de un pasado lleno de alegrías. Su polvo delata que ha hecho más de una ruta off road y su cuidado aspecto indica que ya tiene ganas de volver a empezar. Algún día dejara de llover y ese es el momento de salir del largo letargo. Las primeras pedaladas no ser...

Sobre nuestras bicis y con el sonido de una trompeta detras de nuestra nuca.

 Sobre tú bici viste la luna entera  con una antorcha en tu bolsillo  y el viento en los talones  .

¡QUE GOZADA!

No siempre es verdad lo que se ve en las imagenes. En ocasiones mienten descaradamente. Lo de la bonita Bromthon y el que escribe es una historia que viene de lejos.  Lo cierto es que una horrible mañana de domingo se convirtió en un bonito paseo al lado del mar. Pero antes la M6L nos llevó por los caminos del arte callejero y de las buenas vibraciones.

¡Esto está cambiando!

Salgo de casa y a la vuelta de la esquina me encuentro con la bicicleta que ves en la imagen. La había visto en miles de fotos de paginas y blog de centro Europa. Personas de otros lugares, con otros hábitos muy diferentes a los nuestros pero con un respeto al medio ambiente mucho mayor y con una forma de moverse por las ciudades menos contaminante  y más saludable que la nuestra. Algo esta cambiando también en nuestras rutinas diarias o por lo menos en nuestra manera de entender el ocio y el tiempo libre. Salgo a pasear y cada día me encuentro más bicicletas por los paseos y avenidas de mi ciudad. Veo modelos del más variado pelaje. Algunas importadas, otras compradas por internet, algunas de fabricación propia o con pequeños retoque que las hacen muy personales. Por la mañana me cruzo o incluso comparto carril con personas que van a trabajar en sus sufridas bicicletas. Por las tardes cuando cruzo las sendas, veo personas para las que el ocio no se entiende sin una bicicleta e...

La GAC de Gustavo

El que escribe está bitácora y muchos de los que por aquí pasas, sabemos que las bicicletas son algo más que objetos. Nuestras bicicletas tienen vida y tienen historias. Con ellas crecemos, disfrutamos, nos enamoramos y vivimos emociones con muy distintos matices. La GAC de la imagen la he visto renacer, ponerse al día. He visto cambiar su cara y cambiar hasta su lugar de residencia. Todavía no hemos podido compartir paseos, carriles bici o calles de la ciudad. Pero lo que si he compartido y me ha encantado, es la ilusión con que su dueño la está restaurando. La sonrisa y el brillo en los ojos cuando me contaba su entrañable pasado.Puedo imaginarme la satisfacción de Gustavo al verla de nuevo rodar con total  libertad por el asfalto de una cuidad desconocida, puedo imaginar las palpitaciones de su corazón al volver a encontrarse después de treinta años de inactividad .Pero hoy toca alegrarse por la vuelta a la vida activa de otra mítica GAC. Desde aquí estamos seguros de...

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LUCES DE TIEMPOS PASADOS Y QUE NO SON REMOTOS PORQUE SIGUEN GUARDADOS EN UNA CAJITA QUE TENGO ESCONDIDA EN MI CEREBRO

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Pedaleas al lado de tus amigos , la luz se coloca a tu lado, la cuesta se empina cada vez más pero el firme es bueno y tú y tus compañeros estáis agrupados. Se hace el silencio en todo el grupo( no se escuchan ni mis comentarios), solamente se escucha el jadeo sincronizado de todos y cada uno de nosotros. Poco a poco vamos echando el pié a tierra. Los que primero desistimos seguimos caminando aunque todavía no tenemos ni fuerzas para hacer el más mínimo comentarlo. Es el momento de sacar la cámara y hacer unas fotos a los hermosos traseros de mis amigos. Poco a poco el tono de tu piel recobra su estado normal y ya te preparas para la próxima montaña imposible. Sudas, sudas y sudas. Son momentos para pensar,relajarse y hacer un breve chequeo a tu maltrecho cuerpo.

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En el mismo lugar luces muy diferentes. Tres historias de amor que han dejado una pequeña huella en el que escribe. Y en todas hay una bicicleta en el medio y una alegría que no se sabe de donde viene

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La luz de atardecer cuando se coloca frente a tu retina produce imagenes en contraluz. Aquella preciosa tarde y en unos instantes pude captar estas instantáneas. El resto fue disfrutar del momento, del paisaje y del amigo. Lo he comentado más veces pero es que me parece uno de los momentos más bonitos que podemos vivir los bicilovers. La bondad del clima, una bonita pista por recorrer y un compañero que desciende a toda caña a unos metros de ti.

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Te encuentras un mirador improvisado. Jóvenes sentados charlando en uno de los mejores lugares de la ciudad. A esa hora la cálida luz del atardecer inunda nuestros corazones, una luz que redondea nuestros sentimientos. Estamos en el mismo lugar, la luz incide en nuestras retinas con el mismo ángulo, es el mismo instante pero cada uno de los que allí respiramos. Una pareja se besa, un grupo de adolescentes fuma, otros miran el horizonte y nosotros nos acercamos. Detenemos nuestras bicicletas y compartimos un instante con los allí presentes. Nuestra historia va por otro lado, somos forasteros con ganas de sentir las pulsaciones de los locales, de quedarnos con las mejores imagenes del lugar. Mirar, escuchar los sonidos y degustar sus alimentos es lo único que podemos hacer para acercarnos un poco más a los que allí viven...

El artista del alambre.

Estamos seguros que este buen hombre no escucha nuestra música .

Bicicletas de alambre

Paseando por los mercadillos y en los puestos de venta ambulante es muy habitual encontrarse con nuestra maquina favorita. Imagino que se venden porque hay mucha gente en todo el mundo que comparte con nosotros la pasión por las bicicletas. Seguramente los que las compramos y los que utilizamos esos artilugios habitualmente, somos gente con buen humor, desestresados y buenos ciudadanos. Pero te puedo asegurar que el artesano que colocaba en aquella mesilla sus nuevas creaciones no me miró con buenos ojos. Al ver el objetivo de mi cámara apuntandole y hacerle unos leves guiños, con el único objetivo de inmortalizarle, me miró con mala cara y me hizo un gesto amenazante que solamente se quedó en eso. Pero ahora es el momento de escuchar una bonita canción. A media mañana te posteo la cara de tan malhumorado artista.

Y a mí que me parece que esta imagen también se merece la música de the jam

¿ Por qué me gustó tanto el mercado del Bolhao.

Entrar en aquel mercado fue toda una lección de como vive la gente de Lusitania. Gente mayor que viene a la ciudad a vender los productos de la tierra. Gente mayor sobrada de tiempo que vive en la ciudad y que se pasea por el mercado, buscando los mejores productos. Conversaciones tranquilas y con un tono de voz muy relajado. Turistas que todo lo congelan con sus potentes objetivos. Alimentos que son únicos en aquellos confines. Especias desconocidas para el viajero, que impregnan de olores los alrededores. Una luz diferente en cada momento del día. Todo esto y algo más que no alcanzo a comprender, hacen que una y otra vez me haya paseado por el mercado del Bolhao con mi cámara en la mano para tratar de inmortalizar todo aquello, un deseo demasiado pretensioso para un aficionado a la fotografía, por más que mi querida Lumix trabaje como una campeona.

Mítica canción para una fotografía muy bonita

Trenes que no van a ninguna parte.

La música de la estación de Bolhao me llevó a coger un metro con un destino muy incierto. Matoshiños sur me parecía un lugar para visitar. Las luces de la noche se echaban sobre la ciudad y un extraño metro que hacia como el Guadiana me dejaba ver como la luz iba perdiendo fuerza. ¿Quién no ha cogido alguna vez un tren a ninguna parte? El clima de aquel vagón tenía algo especia, semi vacío , cálido y bien iluminado. Mi asiento estaba situado muy cerca de la puerta. La anciana se s entó a mi lado. En ocasiones el lenguaje no es lo más importante, le costó muy poco empezar a contarme su vida. Poco tiempo después me cogió cálidamente de la mano y me habló de sus dos grandes amores. En una pequeña bolsa llevaba algo que llamo FRANCESIÑA , o algo así. Iba en busca de su compañero de fatigas, me contó una larga historia difícil de entender pero en apariencia llena de un amor apasionado . Bajamos en la misma estación y mi sorpresa fue mayúscula al darme cuenta de que aquello era...

¡Cuando tus amigas son las palomas!

Semana de pasión

Es curioso pero en ocasiones las bicicletas te llevan por esos barrios decadentes y llenos de escaleras. Es el momento de dejar el sillín a un lado y mimetizarte con tu entorno. Me he encontrado con una ciudad sostenida por un milagro de andamios, una ciudad para pasear. El agua del atlántico, sus caldos , la gente del barrio, los turistas por todas las esquinas. Pero sobre todo ese mar de tranquilidad que se respira por sus calles, ese vive y deja vivir a los que te rodean, me ha dejado un sabor parecido al de un buen wok.