Me gusta jugar a imaginar la historia de las personas que se cruzan en mi camino. Pero hoy he tenido una tarde muy ajetreada y no tengo demasiadas ganas de escribir. Por eso te sugiero que imagines lo que quieras mientras ves esta imagen y escuchas la canción de Van Morrisón. Si quieres me lo dices y si no quieres pues tan amigos. Yo supongo que la parejita se aloja en un hotel cercano a la playa y que después de darse una buena siesta, y aprovechando el buen tiempo de estos días, decidieron darse un paseo por la ciudad. Me supongo que están haciendo fotos con su móvil y enviándolas a sus amigos contándoles las excelencias de nuestro paseo, de nuestro clima y de nuestra gente.
Porque después del primer paso va el segundo, voy a recoger tu sugerencia e imaginar, pero más que imaginar una historia, voy a imaginar un momento. Ese momento que todos hemos vivido alguna vez, ya sea con una pareja o con un buen amigo en el que sientes el silencio que te rodea y te invita a hacer planes, no hace falta que sean grandes planes, simplemente, tus planes: ese restaurante que algunos quizá piensen que es un poco cutre pero que te encanta y en el que se come como en casa de mamá, ese viaje que no es ni lejos ni original pero al que hace tiempo que le tienes gana, esa próxima salida al monte, ... y de repente un plan te lleva a otro y te das cuenta de que tienes planes para lo que resta de año. Esos momentos en los que te sientes eufórica pero en silencio para estar en consonancia con el silencio que te rodea sin romperlo porque piensas que nada podrá mejorarlo. Yo como estoy imaginando pienso que esta pareja pudieran ser un par de buenos amigos planeando su próxima salida al monte sobre unos planos que te ofrecen cientos de planes. M.
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