Todo el mundo estaba este fin de semana disfrutando de las preciosas noches del fin de semana. Amigos recorriendo los montes por la noche( unos fenómenos los chicos de Pelayo). Marito y el hombre del traje gris bebiendose toda las reservas de alcohol de la nueva cuba. Mi brotar colgado del whatsapp y una preciosa rubia al otro lado, dándole a la tecla y con mensajes toda la noche Y como en ocasiones me puede la envidia pues eso yo también me sume a la fiesta de la noche primaveral del sábado. Las imagenes no hacen justicia a lo acontecido, pero tampoco pretendo que está bitacora sea un diario personal.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Y el que no esté contento...
ResponderEliminarVaya temazo!!
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