Un lugar que me hechiza lleno de farolas y una tarde gris de invierno. Una canción que viene a tu mente en muy diversos momentos. Un olor acaramelado que te llena de alegría el día. Una excursión que año tras año repites porque ya forma parte de tu rutina excursionista. Hechizados por muy diversos motivos y con fines muy diferentes. Por eso hoy tocaba enseñarte ese rincón y postearte esa canción. Muchos matices se quedan en el tintero. El fuerte viento de aquel día, la sensación de grandeza que te invade o ese cosquilleo que recorre tu interior con algunos acordes no lo podremos reflejar en este espacio, por eso solamente compartimos lo que nos permite este medio. El que quiera sensaciones que apague su ordenador( después de leer mi bitácora) y que se vaya a buscar esa canción, ese rincón y ese olor que le haga sentirse mejor.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Comentarios
Publicar un comentario