Mientras apuro unos deliciosos fresones y escucho la canción que te posteo, pienso en las patatas rellenas que me comeré a la vuelta de mi paseo con la fixed (Mi vecina del sexto, ¡vaya como me cuida!) En aquella vieja BH roja aprendimos a andar casi todos los hermanos. Recuerdo lo mal que se me daba aquella curva de izquierdas y recuerdo a mi mamá aplicando toda su sabiduría para enseñarnos a andar. Si que eran unos años felices. Lo del traje de indio y el disfraz del sporting son otras historias.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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