Lo cierto es que hoy me acuerdo de un tipo con el que he compartido caminos, ya hace más de un año. Un tipo que planificaba rutas como nadie. Un tipo que nos hizo pasar buenos momentos y sobre todo, recorrer lugares fantásticos. Pero un tipo que no era amigo de sus amigos. Poco dado a ceder en sus posturas, poco dado a respetar el sonido del tambor de sus compañeros de ruta. Un compañero al que le importaba un comino el trabajo de sus compañeros de rutas.
Cuando me enteré de que había dejado un "pufo" de 1.800 € a la empresa de un buen bicilover, y todo aprovechándose en una falsa amistad y en la lógica confianza de un compañero de salidas. Cuando me enteré de que había dejado otro "pufo" de varios centenares de euros a otro de mis mejores amigos, decidí borrarlo de mis rutas de fin de semana. También me tuve que deja en el camino a aquel viejo compañero que al saber los hechos me soltó: ¡A mi no me ha hecho nada. Yo pienso seguir saliendo con el!
Siempre me gustaron las películas de indios y ese lema de: LOS AMIGOS DE MIS AMIGOS, SON MIS AMIGOS.
P.D El único objetivo de este post es que este tipo de cosas no vuelva a pasar a mi alrededor y que tipos como el que nos ocupa, sientan vergüenza de sus comportamientos, por que supongo que no tiene ninguna intención de saldar sus deudas.
Se puede decir mas alto pero no mas claro.
ResponderEliminarEs una pena leer esas palabras en tu fantastico blog, espero no tener que leer más cosas asi. Me hago a la idea de quien es, pero difundir el nombre sería tan rastrero como lo que hizo.
ResponderEliminarEstoy deseando volverme a encontrar con vosotros en el camino, hace varios fines de semana que no pedaleamos y charramos juntos. Un abrazo , Chema