Pero ahora que tengo 50 años me quedo con otras sensaciones y otros puertos. Las hazañas deportivas están bien, pero en la vida hay que transitar por los puertos del corazón. Compartir momentos felices delante de una fabada, con los seres queridos. Llorar viendo una película. Escuchar el sonido de mi nuevo ring-ring. Ver la vida pasar al lado de una cabina telefónica. Abrazar a mi querido hijo. Compartir el café con desconocidos necesitados de suerte. Escuchar por enésima vez tu canción preferida. Leer deliciosos mensajes de personas cercanas. Escuchar a una buena amiga con inestabilidad emocional y otras mil y una cosas que no me da tiempo a enumerar, ya que el tiempo se va y esto del blog es necesario vivirlo para poder contarlo.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
No te preocupes que tienes amiga , con elevada inestabilidad emocional, para rato!!!! :p
ResponderEliminarA ti forma fisica no te falta y de mental me parece que te sobra.
ResponderEliminarJavier
Londres