jueves, 13 de octubre de 2011

¿Alegría de subir o alegría de llegar?


Cuando tenia 49 años pensaba postear estas fotografías y comentaros la agradable sensación que me invade cuando voy superando desniveles muy fuerte. Es muy gratificante comprobar que las horas de pedaleo han servido para algo. Que estoy en buena forma. Que tengo un buen día y que lograré llevar a buen puerto la excursión.

Pero ahora que tengo 50 años me quedo con otras sensaciones y otros puertos. Las hazañas deportivas están bien, pero en la vida hay que transitar por los puertos del corazón. Compartir momentos felices delante de una fabada, con los seres queridos. Llorar viendo una película. Escuchar el sonido de mi nuevo ring-ring. Ver la vida pasar al lado de una cabina telefónica. Abrazar a mi querido hijo. Compartir el café con desconocidos necesitados de suerte. Escuchar por enésima vez tu canción preferida. Leer deliciosos mensajes de personas cercanas. Escuchar a una buena amiga con inestabilidad emocional y otras mil y una cosas que no me da tiempo a enumerar, ya que el tiempo se va y esto del blog es necesario vivirlo para poder contarlo.

2 comentarios:

  1. No te preocupes que tienes amiga , con elevada inestabilidad emocional, para rato!!!! :p

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  2. A ti forma fisica no te falta y de mental me parece que te sobra.
    Javier
    Londres

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