
Había en una aldea un ciego, muy felizmente casado, pero con una mujer muy fea. Un día llegó un sanador y se ofreció a curar la ceguera del hombre. Un consejo de ancianos de la aldea tuvo que decidir sobre el asunto, y se decidió votar a favor de permitir que el sanador hiciera su trabajo...hasta que se oyó una voz que disentía desde el fondo de la habitación.
“¡Reflexionad sobre lo siguiente, respetables ancianos! Grito Nasredin-¿Qué es mejor, ver o ser feliz?”. Y el sanador fue invitado a proseguir su camino.
“¡Reflexionad sobre lo siguiente, respetables ancianos! Grito Nasredin-¿Qué es mejor, ver o ser feliz?”. Y el sanador fue invitado a proseguir su camino.
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