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A por la leche

Este video me ha recordado, aquellos lejanos días, en los que al atardecer cogía la lechera y me iba a la casa de Angel a por la dosis diaria del liquido elemento. También recuerdo las fantásticas mantequillas que hacia mi abuela con aquella leche y la hora de la cena. Era toda una fiesta, huevos de aldea y el espectacular pisto que nos servía la resignada Marina, a todos mis hermanos( si no recuerdo mal somos 9). Todo natural, todo de la huerta que con tanta dedicacion atendían mis abuelos. Aquellos olores y aquellos sabores todavía los encuentro en las aldeas y los rincones de los pueblos por donde paso.

Comentarios

  1. ¡Cuántos recuerdos me trae eso que comentas! Antes Mareo era una verdadera aldea y todo eso existía en cada huerta de cada casa. Y la mantequilla, grande y decorada por encima con la punta de la cuchara de madera. Y el arroz con leche, con el azúcar requemado con el "gancho" de la cocina de carbón (de eso tú no te acordarás). Besos!

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  2. Que razón tienes. En la epoca cuando me tiraba el día entre los corrales y las cuadras de los vecinos de mis abuela, los pantalones cortos hacían que a mis rodillas nunca les faltaran unas postillas, vestigio de alguna aventura acabada de bruces. Todos los sentidos interactuaban los unos con los otros y cuando a lo lejos, oía el motor eléctrico de la ordeñadora de mi abuela al anochecer, sabía que había agotado un día mas de vacaciones ya ya faltaba menos para el regreso a la ciudad. Toda preocupación se esfumaba al tomar un gran vaso de leche recién ordeñada y en vaso de sidra que reconfortaba mi corazón de niño.

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Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana