miércoles, 21 de septiembre de 2011

Musica en la calle

Mi cabeza buscaba el relajante sonido del mar para dejar atrás un día cargado de tensiones y de situaciones dificiles. Pero frente al atardecer la encontré a ella. Su música sonaba con la suavidad que da el encontrarse en lugares de paso. Me paré, deposite una moneda en su sombrero y con el derecho que da haber pagado la entrada, me recoste sobre mi querida bicicleta a escuchar bonitas canciones. No encontré la paz que buscaba, pero si un momento de reflexión.

Un cantante, una guitarra con su altavoz y un perro que ejerce de convidado de piedra. En esta bitacora rompemos una lanza a favor de la cantante de Zamora, su perro y todos los que se dedican como ella, a poner una nota de dulzura en nuestros paseos. Nos gusta su manera de entender la vida, nos gustan sus canciones y admiramos la valentía que tienen las personas que deciden dedicarse a vivir de lo que más les gusta. Sueños que se hacen realidad y personas que tienen una opción de vida muy diferente a la nuestra.

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