

Cuando vas en la parte trasera del grupo y ves que tu compañero echa pie a tierra ya te pones en lo peor. Sabes que tu compañero esta en forma y que su técnica está unas décimas por encima de la tuya. No ves la senda pero intuyes que se inclina hacia el cielo. Cuando sales del agujero y ves que el resto del grupo hace lo mismo que tu, te sonríes aliviado y aceleras el paso para llegar a su altura y escuchar los comentarios. Toca sufrir hasta alcanzar la cota máxima pero , para algunos, esta a punto de iniciarse la verdadera diversión.
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