Ir al contenido principal

Imaginando

Lo de ponerse en el lugar del otro siempre me ha gustado. Mientras recorres la ciudad en tu bicicleta vas viendo pasar a personas y vas imaginando sus vidas, sus ideas, sus aspiraciones etc. En el breve tiempo que pasas delante de tus retinas te da tiempo de saber si están tristes, alegres, enfadados etc. Si cruzas sus miradas la historia va mas allá y te puedes enterar de más detalles de su personalidad. Las miradas aunque sean fugaces te transportan al interior, te hacen entrar en su mundo, sin quererlo por un instante has hecho un bonito viaje.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana