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Campeones del mundo en muchas cosas.


Este fin de semana he tenido la suerte de ver campeones del mundo por toda mi ciudad. Sobre la pista, sobre las gradas y entre los voluntarios. Es impresionante ver tu ciudad llena de deportistas de todo el mundo. Jóvenes, menos jóvenes , discapacitados, hombres y mujeres con espíritu de campeones. Sobre la pista mucho esfuerzo y mucho afán de superación. En las gradas familias enteras viendo llegar a su ser querido a la linea de meta. Todos con sus banderas nacionales.Orgullosos de su lugar de origen y luciendo sus mejores sonrisas, a pesar del sufrimiento. Españoles y Franceses de la mano, Ingleses con sus banderitas, Americanos con miradas limpias, Canadienses luciendo sus colores nacionales. Miles de fotos del evento saliendo de cámaras de amigos. He sentido felicidad en la linea de meta. Me he pasado la mañana entera viendo llegar a deportistas orgullosos de sus carreras. Besos en la meta a sus papas, novias y familiares. Todos se llevaban con orgullo la medalla que acreditaba su participación.

Creo que eventos como el que nos ocupa, dan una lección importante a los habitantes de la ciudad. A poca sensibilidad que se tenga se pueden sacar un montón de conclusiones positivas. Y que decir del ejemplo que dieron las decenas de voluntarios que por amor al deporte se ocuparon de que todo estuviese en su sitio. Desde esta bitácora mi reconocimiento y mi agradecimiento a todos los que contribuyeron a que un campeonato del mundo se convierta en una lección de humanidad.

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¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana