miércoles, 14 de septiembre de 2011

Tres gorilas bajo la niebla

No es la primera vez que hablo de la niebla y los efectos que me produce. Salia ayer a dar un paseo con dos buenos amigos y mientras entrabamos en "materia"una dulce niebla se iba pegando a nuestros cuerpos. Al llegar a la cota de 415 mt. nos encontramos con una visibilidad muy escasa y rodeados de cables y antenas. La misma tranquilidad que se respiraba en lo alto, era la que llevaban nuestros cuerpos. Siempre me ha parecido más edificante para mi espíritu disfrutas de una buena conversación que meterme una paliza de kilómetros. Tampoco es que hayamos llegado al éxtasis, ni que nuestras conversaciones se puedan emitir en un programa de Punset, pero lo cierto es que después de pegarme una buena ducha y sentarme en mi sofá a preparar este post, me siento muy, muy bien. La llovizna acabo convirtiéndose en lluvia y el suave paseo acabo como una carrera con el único afán de acabar la tarde sin atrapar un catarro que me estropee el fin de semana de Salamanca.

El resto de sensaciones se lo dejo a Diene Schuur y B.B. King



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