Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor
martes, 13 de septiembre de 2011
En las terrazas al atardecer
Nada como un paseo en solitario para poder interactuar con el mundo que te rodea. Si vas solo observas más, escuchas más, hueles más y disfrutas lo mismo. La compañera de mi linda pulgosa se puso a nuestro lado y nos pidio compartir ese momento mágico que es el atardecer de un caluroso día de verano. La terraza Chill-out nos brindaba una bonita música. La tumbona sobre la que nos recostamos nos dejaba en una posición relajada. El olor a maría nos invitaba al buen rollo. La música de fondo era la apropiada para el lugar y la conversación en la que nos metimos hizo que mi apreciada Linda Pulgosa se resistiese a retomar la marcha. Pero ya se sabe, las bicicletas están hechas para rodar, las estaciones llegan a su fin y las cervezas de la terraza tienen precio de Gran Vía madrileña...
Suscribo lo de los precios de cerveza!!! pero en la Gran Vía Madrileña, no hay el paisaje y la tranquilidad que hay en este pequeño paraiso.
ResponderEliminarEl olor de la tal María atenuaría el dolor del sablazo. Lo dicho, lo que no consiga un buen aroma a mujer...
ResponderEliminar