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En las terrazas al atardecer

Nada como un paseo en solitario para poder interactuar con el mundo que te rodea. Si vas solo observas más, escuchas más, hueles más y disfrutas lo mismo. La compañera de mi linda pulgosa se puso a nuestro lado y nos pidio compartir ese momento mágico que es el atardecer de un caluroso día de verano. La terraza Chill-out nos brindaba una bonita música. La tumbona sobre la que nos recostamos nos dejaba en una posición relajada. El olor a maría nos invitaba al buen rollo. La música de fondo era la apropiada para el lugar y la conversación en la que nos metimos hizo que mi apreciada Linda Pulgosa se resistiese a retomar la marcha. Pero ya se sabe, las bicicletas están hechas para rodar, las estaciones llegan a su fin y las cervezas de la terraza tienen precio de Gran Vía madrileña...

Comentarios

  1. Suscribo lo de los precios de cerveza!!! pero en la Gran Vía Madrileña, no hay el paisaje y la tranquilidad que hay en este pequeño paraiso.

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  2. El olor de la tal María atenuaría el dolor del sablazo. Lo dicho, lo que no consiga un buen aroma a mujer...

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