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¿Por quién darías algún organo de tu cuerpo?


Sentado en una mesa de un café me preguntan ¿ Y tu por quién darías algún órgano de tu cuerpo?. Pues bien, como puedes suponer mi lista no es muy larga pero afortunadamente si que tengo una lista.
Supongo que estas fechas hacen que la ternura y los sentimientos Navideños hacen que florezca en mi esa parte "dulce de membrillo" que todos poseemos.Mientras escucho a Bruce Springeen me acuerdo de esa persona( maravilloso aquel concierto que vimos casi juntos), y alguna lágrima recorre mis mejillas. Son lágrimas de alegría, de orgullo y de satisfacción. Por algo es el primero de la lista( de la minilista).
Estos días son para acercarnos a ellos, para decirles que siguen estando apuntados. Es el momento de compartir instantes entrañables o simplemente que sepan en la distancia que siempre estamos para lo que necesiten.
Siempre me gusta ver lo positivo de los que me rodean pero en estos días especiales además me gusta decírselo al tiempo que les doy un abrazo.

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¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana