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De nuevo por el P.R,AS-51




En las fotos se ve todo muy bonito.No aparece reflejado el frío helador de las primeras horas del día, ni el cansancio acumulado después de cinco horas de pedalear, ni la dificultad de circular por pistas embarradas, ni lo doloroso que resulta en ocasiones abrirse camino por los zarzales.
De todo eso hemos tenido un poco recorriendo el P.R. AS-51 que nos acercaba a Peña Cabrera. Pero cinco horas dan para mucho más. Dan para salir disparados con el aliento de un doberman en nuestros tobillos, disfrutar de un caldo de gallina, aceptar el consejo de la abuela cuando te dice que esos aparatos(GPS) no son de fiar o disfrutar de una tremenda bajada por un bosque encantado.


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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana