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Agua por todas partes



Era un día lluvioso en mi ciudad.La bicicleta era la manera más rápida de llegar al evento.La lluvia y el frió hicieron que perdiera la calma. Me acercaba al ayuntamiento y mi humor empeoraba por momentos. Al lentrar al salón de plenos creo que me transformé. La temperatura muy agradable y el tono de lo que allí sucedía hizo que la paz y el sosiego me invadieran. Estaba acompañado por tres tipos muy grandes. Se rendía homenaje a Chechu Rubiera. Me recordaron que el había ganado su etapa italiana, bajo una tremenda lluvia. Luego las lágrimas invadieron su rostro. Estaba visto que era el día del liquido elemento. Por allí todo el mundo estaba feliz.Se retiraba un tipo que lo tiene todo,además del éxito deportivo, todo el mundo elogiaba su espíritu solidario,su gran compañerismo su exquisita educación, su naturalidad y otras cualidades que ahora mismo sería muy largo de enumerar.

Las casualidades hacen que al día siguiente me encontrase en la cocina de su casa tomando un café en su compañía, la de su mujer e hijo y la de una pareja de buenos amigos. Como siempre que paso por allí, alucino en colores de la naturalidad con la que me trata( me conoce más bien poco) y la familiaridad con la que nos recibe.Los lances de Zacarias, una vez más, nos hicieron pasas una bonita tarde.


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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana