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El club de los sabios



No soy demasiado aficionado a los club y otro tipo de asociacionismo, pero lo de este grupo es diferente. Hace tiempo me incluyeron de una manera generosa y divertida en EL CLUB DE LOS SABIOS. La sede social son los bares de la zona alta de mi ciudad y los requisitos que hay que cumplir para ingresar en dicha asociación no están muy claros. No es necesario tener estudios, no es necesario leer demasiados libros ni estar al tanto de lo que ponen los periódicos (mejor todo lo contrario). Solamente necesitas saber estar en la barra de un bar con una cervecilla en la mano y sobre todo saber escuchar. Saber escuchar a tus interlocutores y escucharles con buenas intenciones. Escuchar con ganas de aprender. Escuchar con ganas de comprender. Escuchar con ganas de ayudar, y hacerlo todo con el corazón.

Desde esta bitácora solamente quiero agradecer a los miembros del club el interés que se han tomado esta ultima temporada con mi persona. Es seguro que ni lo leerán ni se lo comentara nadie. Vamos que están fuera de este circuito y otros muchos pero la verdad no me importa. Se que el próximo día que pase por alguna de nuestras sedes me recibirán con una sonrisa, una cerveza y un fuerte abrazo.


Comentarios

  1. Yo también petenezco a ese club,en el que mi papel es el de simple oyente en la universiad de la vida.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana