Un amanecer precioso el de este 27 de Marzo, día internacional del teatro. La prensa llega puntual al kiosko y las cadenas de televisión nos inundan con las últimas noticias. Cifras de contagiados, ranking de países con mayor número de muertos, el timo de los test y bla, bla, bla. Me asomo a la ventana y me quedo helado viendo pasar las tanquetas del ejército. No entiendo nada y tampoco se que canal sintonizar. Lo que empezó siendo algo parecido a una gripe, se está llevando a nuestros abuelos. Hoy se ha muerto alguien muy cercano a los deportistas de mi ciudad. Me dicen que sin patologías previas. Seguiré sentado en mi butaca esperando que llegue el descanso de esta obra de teatro y aprovecharé ese momento para dar un abrazo a mis compañeros de función, porque el final puede ser muy...
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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