Cierto es que en mi ciudad se vive deportivamente. Esa ventana al mar , esos espacios que se crean a su alrededor y ese gran Molinón que todos los gijoneses llevamos en el alma. Ese escudo que luce en todos los rincones de mi ciudad. No podía ser de otra manera. Todos los días veo a usuarios del carril bici, detenerse delante de el gran escudo que luce la fachada del estadio, a hacerse selfies con sus móviles.
Malos tiempos corren. Una ciudad con demasiados parados, mucha gente mayor y nubes oscuras en su futuro. Pero un espíritu joven, un consistorio comprometido, mucho deporte, muchas competiciones y aire fresco para nuestras vidas.
Malos tiempos corren. Una ciudad con demasiados parados, mucha gente mayor y nubes oscuras en su futuro. Pero un espíritu joven, un consistorio comprometido, mucho deporte, muchas competiciones y aire fresco para nuestras vidas.

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