Ya tenemos la cadena engrasada para nuestra salida de fin de semana. Por fortuna un fin de semana que empezamos hoy mismo y que no terminaremos hasta el lunes por la tarde. Un gran lujo que podemos permitimos y que lo tomamos como un regalo de los dioses. Muestra bicicleta no es de piñón fijo como la de este post. En este momento me acuerdo de mi abuelo que , allá por los años 40 con una bicicleta parecida a la de la imagen, hacia año tras año la ruta que yo pretendo realizar este fin de semana. Dormía en los pajares y se arreglaba como podía para solventar todo lo que se le venía encima.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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